Una noche yo veía en un canal de televisión de mi tierra natal (El Salvador) un anuncio en el que una mujer de mediana edad decía todo lo que había aprendido de su madre. La frase con la que cerró fue: "Somos lo que aprendemos en casa". Luego, pasaron un hecho muy lamentable -al igual que todos los días- y pensé: "Si somos lo que aprendemos en casa, ¿por qué no se quedó en ellos lo bueno?", en ese instante llegó a mi mente un monologo y dije dentro de mi: "Escuche decir de alguien que la mayoría de jóvenes pertenecientes a grupos delictivos son hijos de miembros de iglesias, en mi opinión proféticas. Al día siguiente por la noche pasaba frente a una "iglesia profética", vi hacia adentro y sólo habían adultos.
Días después, cuando iba de regreso para mi casa, me senté al lado de una mujer cincuentona en el autobús y entable una conversación con ella. Una de las frases que me gusto dentro de todo lo que dijo fue: "Lo que aprendí cuando yo era pequeña, me sirvió para ser la mujer que soy hoy en día". En ese instante pensé en los valores, y recordé que muchos dicen que "los valores los hemos perdido". Los valores no se han perdido, nosotros nos hemos desviado de nuestro propósito, que es compartido por muchas religiones y es: amarnos los unos con los otros. Regresando al punto en que vi la noticia el amor se ha enfriado, en parte me preocupa y en parte me alegra, porque se que esto debe suceder para que todo lo que esta en la biblia se cumpla.
En otra ocasión, me di cuenta de que los salvadoreños somos “aseados”, ya que tenemos la buena costumbre de votar la basura en las calles y autobuses, aclarando no todos. Algunos, como culpable ponen a la musica. En parte si la musica juega un papel importante, porque todos nos identificamos con una canción, como ellos los caracteriza una canción relativa a su grupo, y todo porque los responsables no supervizan, sino que prefieren molestar con sus amigos o ver televisión. Aclaro, esto no es problema de gobierno, sino de familia.
¿Por qué culpo a la familia?
Porque si un niño dice p**a, lo celebran y dicen repetirlo. También los niños cantan cosas que ellos no entienden, por ejemplo: “ella quiere hum ha hum", que de eso va a entender un niño.
Para concluir dejo unos cuantos consejos para que el fenómeno no se expanda.
1. Dedicarle tiempo a los hijos para hablar.
2. Escuchar lo que tu hijo oye en su dispositivo.
3. Hacer salidas de vez en cuando para convivir en familia.
4. Después de leer esto, desconectate una hora, esto es bueno. En especial si se hace en grupo.

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