Hace más de un mes, conversé sobre este tema tan controversial con José Alfaro. Hoy decidí plasmar la idea en general, porque resulta muy interesante la relación entre dos cosas que nunca deben mezclarse por ser controversiales. Pero como tengo demasiadas cosas para decir sobre esto, comenzaré con el primer punto.
La religión es un conjunto de creencias, de normas de comportamiento y de ceremonias de oración o sacrificio que son propias de un determinado grupo humano y con las que el hombre reconoce una relación con la divinidad. Por otro lado, la política es la ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados.
Entonces, ¿cómo puedo recurrir a decir qué la política y la religión se parecen? ¿cómo un conjunto de creencias se relaciona con la organización de las sociedades humanas? Esto es bastante sencillo, una Iglesia es un conjunto de personas organizadas en una sociedad en la que se rigen bajo las normas de un Ser Supremo y en la que un líder dice lo que el Ser Supremo (Dios) le ha revelado.
A lo largo de la historia, Dios se ha encargado de ciertas cosas. Crear un Estado, designar a quien gobernaría su Estado, al momento de ‘crisis’ salvar a los más importantes, imponer leyes y castigar a quienes no las cumplen, asignar los impuestos y comunicarse con los que ‘sirven de ayuda’ a las personas.
Ahora, en materia de tragedias tenemos que Hitler y Dios tienen cierto parecido. Hitler buscaba que los alemanes fueran ‘una raza superior’; en las intenciones de Dios, Israel es el pueblo selecto que debe ser como él. Hitler buscaba un ‘bien’ para la humanidad, Dios también. Además, Hitler usó las cámaras de gas y Dios utilizó un diluvio.
Haciendo ciertas consideraciones, Hitler buscaba destruir Israel para crear un ‘nuevo mundo’, Estados Unidos destruye muchas ciudades porque puede, porque quiere y porque se le da la gana. ¿A qué nos recuerda esto? La misión del Diablo es “matar, hurtar y destruir”, pero Dios ha venido para dar vida, aunque para dar vida haya que acabar con otros. Al menos, eso se demuestra con destruir Sodoma y Gomorra.
Claro, sé que muchos vendrán con que Hitler no era buena persona, que Hitler es el Diablo, que no hay que mencionar el nombre de Hitler. No obstante, “todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios”, así que el ‘genocida’ también es creación de Dios.
Para dejar descansando en paz a Hitler, consideremos otros aspectos. En la campaña política un candidato puede mentir de una y mil formas. De este modo, “hacer acepción de personas no es bueno”, pero “Dios se acerca a los humildes y a los altivos los tiene de menos”. Algo así como acercarse a un grupo de pobres, prometerles muchas cosas y luego de ganar dejarlos a un lado.
A pesar de estas palabras, debo decir algo. El hecho de comparar a un personaje histórico que es malo por matar a muchos con uno que es bueno por matar a muchos, no significa que yo no tenga una creencia en un Ser Supremo, lo único que a veces nosotros decidimos decir que algunas cosas no se relacionan y tienen más relación de la que creemos.

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