Señor presidente, a partir del 1 de junio usted tendrá una gran labor por un pequeño país, desde mi perspectiva de estudiante y de primera elección me costó decidir y probablemente no voté por usted ¿o quizás sí? Lo importante es que ahora usted es el elegido. Esto está siendo escrito después de veinte días de su elección, pero los buenos deseos siempre caen bien en cualquier momento.
¿Sabe? Cuando escribí “derecha, izquierda y ¿centro?” pensé en la historia de nuestro querido país, haya ganado a costa de otros que no lo querían o no, usted se convierte en alguien respetable, pero deseo darle una recomendación, recordemos la historia sangrienta de nuestro país, ya pasamos por mucha censura como para callar a quien quiera expresarse, además necesitamos un acercamiento con usted y poder expresarle nuestra opinión.
Más que un presidente, usted debe ser alguien que nos ayude a mantener buenas relaciones internacionales, es decir, solucionar nuestros problemas mientras los demás arman su ‘Exponiendo Infieles’ y deciden decir quién es y quién no es, si nosotros somos un país soberano respetemos la soberanía de otros.
Espero que decida crear normativas que beneficien a la población y que no sean de beneficio a su cúpula o a sus allegados. En lugar de crear nuevos impuestos, cree políticas que hagan que, quienes han evadido, satisfagan las necesidades de la población y que así exista una reducción en el precio de los productos.
Deseo profundamente que, en lugar de gastar millones en seguridad, invierta en salud y educación, ¿de qué vale tener segura a la población si no tiene la educación necesaria y un servicio de salud accesible que pueda utilizar en cualquier momento?
En materia de religión, no me importa si usted es católico, evangélico, mormón, musulmán o seguidor del ‘dios monstruo de espagueti’, lo importante es que el gobierno respete las creencias de las personas. Si quiere legalizar el matrimonio entre las personas del mismo sexo, lo apoyo, siempre y cuando en su normativa se mantenga la libertad de decidir si casar o no a las parejas que lleguen a las iglesias, para tener una cultura de amor y paz en nuestro país.
Finalmente, espero que en las escuelas se enseñe la igualdad de género y la ideología de género, para que, en un futuro no muy lejano, los jóvenes estudiantes sean personas de provecho para la sociedad y que no insulten a los demás llamándolos de forma despectiva. Mis mayores deseos y espero que haga lo que le venga bien al país.
Alejandro Alonzo
El mejor de los peores
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