Retrocedamos un poco, para tu abuela el mejor presidente de la historia, quizás, ha sido Napoleón Duarte y la peor persona ha sido Roberto D’Abuisson. El problema es que El Salvador estaba en medio de una guerra civil en la que el Gobierno no se preocupaba por la gente y que al fin de tantas siempre era corrupto. Por ejemplo, las elecciones siempre tenían la intervención militar y armaban un pequeño lío para poder cerrar antes el centro de votación, a tal punto que en un lugar eran 2,000 votantes, pero había 5,000 papeletas marcadas.
La gente notaba eso, sin embargo, nadie podía denunciar nada. En ese punto, se volvía fundamental que un ente defendiera al pueblo. En este contexto, Óscar Arnulfo Romero y Galdámez fue el defensor de los derechos de los pobres y uno de los tantos que murió por estar en desacuerdo con el Estado. Pero, ¿cómo continuó la lucha por el pueblo? La Iglesia tiene voz e ideología política, aunque todo depende de cómo se vea, por ejemplo: la iglesia evangélica de El Salvador está más ligada con la derecha política, pero es la organización religiosa que más ayuda a las personas más necesitadas. La iglesia católica es una de las organizaciones religiosas mayormente monetizadas, pero que a lo mucho ayudan a nadie y, a veces, afectan el progreso de un país, que digo a veces, todo el tiempo.
Con la firma de los acuerdos de Chapultepec, se dio paso a una nueva forma de vida, una un poco mejor que con el paso del tiempo empeoró. Los partidos grandes se hicieron pequeños y dieron paso a dos gilipollas que más que mejorar al país, lo hundieron. En 20 años de la Alianza Republicana Nacionalista tuvimos la dolarización en El Salvador y todos los productos comenzaron a venderse en dólares y no en colones, lo que significó para muchos tener que adaptarse a una nueva moneda que es rara en su país. Aunque en esos 20 años también se comenzó a dar un vaso de leche en las escuelas y se creó el Fondo para la Salud.
Terminaron los 20 años de derecha y comenzó el cambio, la esperanza era un comunicador y un ¿profesor? Bueno, lo importante es que daríamos paso a una década de izquierda en la que el principal miedo era que El Salvador fuera una Nicaragua o Venezuela 2.0, pero en un país controlado por una súper potencia mundial, era imposible que el socialismo del siglo XXI diera frutos. En diez años del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional se creó un programa de ayuda a las mujeres y comenzaron a dar comida, zapatos, uniformes y material educativo en las escuelas, así aseguraban su gobierno para un poco más de tiempo. El problema fue la mala jugada cuando un alcalde de su partido ofendió a una mujer, lo que ameritó que Nayib Bukele ya no formará parte de dicho grupo.
Así comenzó el movimiento Nuevas Ideas, mientras en las sombras iniciaba el partido político “Vamos”. Aunque antes de todo esto, en 2009 con la llegada de Alfredo Cristiani a la presidencia de la Alianza Republicana Nacionalista comenzó la división de dicho grupo en dos partes, los que aman la Alianza y los que se fueron con la Gran Alianza por la Unidad Nacional. En las elecciones de 2009 no pudieron competir y en 2014 no tenían a un candidato fuerte, por lo que para 2019 les salió la mejor carta para la presidencia, o sea, Nayib Bukele.
El fenómeno Bukele ha provocado muchas cosas, aun La Prensa Gráfica recalcó en diciembre pasado que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional sufrió una derrota, aunque el detalle más importante es que a todo esto, con el gane de Nayib caeremos en el mismo ciclo de izquierda y derecha porque el centro no lo podemos mantener, siempre seremos de uno o de otro.
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