
Terminando la ‘serie’ de publicaciones y la caricatura de Coraje, el perro cobarde, quiero hablar sobre su último episodio. En él se muestra a una anciana que solo el perro puede ver y que constantemente lo está corrigiendo, por la noche algo que, se piensa que, es su ‘conciencia’ le dice que él no es perfecto. Al siguiente día tiene un examen de perfección, el perrito va al baño y un pez le dice que “con tus imperfecciones lograrás lo que quieras”.
En su última producción musical Porta lanzó una canción llamada ‘imperfecto’. En ella, el rapero dice “tengo errores porque estoy para cometerlos. Llevaba una venda, quizás no quería verlos y aquí estoy para cambiarlos, sé bien que yo puedo hacerlo”. Añade “está claro que no soy ningún santo, pero caigo y levanto, me ha enseñado el dolor. Ahora ando pensando el tiempo que perdí odiando, me estuve envenenando y olvidando el amor”. Continua “Si me idealizas por mi aspecto o solo por lo que proyecto, vete a soñar a otra parte porque yo no soy perfecto”. Finalizando con que “temo decepcionarte, vivo en constante presión. Aún no sé controlar mi carácter en alguna ocasión, me acomodé, pero acepté la situación: el problema fue que siempre intenté retratar en mi la perfección”.
Como humanos, en ocasiones, tenemos el defecto de creer que todo lo estamos haciendo perfectamente. En serio, nadie te dirá que ha hecho mal y mucho menos aceptaremos un consejo para hacer las cosas correctamente. Básicamente, “pienso que es normal que la caguemos, si somos humanos” (Porta, 2009), aunque “con tal de no fallarme, me auto-proclamé marciano” (Brock Ansiolitiko, 2017). El punto de todo es que decidimos evadir la realidad de las cosas, es decir, evitamos pensar que somos seres con errores.
Sin embargo, ¿qué es la perfección? O ¿qué es ser perfecto? Se define como hacer las cosas bien, quiérase o no todo va a tener un error. Si los errores no existieran, no aprenderíamos nada, todo nos saldría a la primera y no existirían las actualizaciones ni las evaluaciones. En mi opinión, la perfección es un concepto utópico, probablemente esto suene como una blasfemia, pero desde que escribí la relación entre Dios y Hitler me di cuenta de que aún el hecho de mandar a construir un barco para albergar animales era muestra de una insatisfacción con el experimento creado desde la perspectiva de la mente del creador.
Claro, todo es una simple opinión que está fundamentada en el solo hecho de que rehacer o modificar es un proceso de la perfección. Creo que el punto más sencillo para alcanzar la perfección es separarnos de los complejos que poco a poco nos vamos formando. Una de las cosas más complicadas para la humanidad es aceptar los gustos y creencias de otro, siempre sentimos desprecio por lo que otro hace o escucha, sea para bien o para mal. Entonces, lo más importante es que “con tus imperfecciones lograrás lo que quieras”, como dije, de los errores vamos aprendiendo que cosas no debemos hacer, es decir que el error es el mejor docente en la vida.
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