
“Yo quiero la combi [combinación] completa, quiero cchocha [vagina],
culo, tetas [pechos]” dice una canción que nada tiene de inspiración ni de
interesante. Solo te dice que una mujer busca que le hagan el coito y nada más,
solo ha sido una evolución nada trascendental del machismo del siglo XX al
machismo del siglo XXI.
No hace falta retroceder mucho, para Ricardo Arjona la
cocina es el lugar predilecto para una mujer, una mujer nunca sale de la
cocina. La música actual solo ha trasladado a la mujer de la cocina a la
discoteca o a cualquier cama a cambio de que exista la misma desvalorización,
pero de forma distinta.
Sin embargo, la perspectiva de la música solo es la punta
del iceberg, dentro de todo esto existe un sistema que poco o nada beneficia a
la mujer, así que hablemos del lenguaje. Perra, zorra y puta refieren al mismo
término, es decir, prostituta. Sin embargo, los términos perro, zorro y puto se
diferencian en que perro se usa para desgraciado, zorro para alguien astuto y
puto para alguien homosexual.
Las telenovelas han aportado más a este tema, desde la
perspectiva del hombre este es el dominante y la mujer debe estar sumisa ante
él. Además, los medios de comunicación influenciados por la religión, venden el
concepto de que las mujeres son las malas y el hombre es el bueno, cosa que se
ve desde el libro de Génesis en la Biblia.
Otro punto es que al momento de hablar de mujeres las
iglesias solo tocan esas historias cuando son cultos enfocados en mujeres y no
lo hacen de manera general. Aunque la Biblia poco o nada beneficia a las
mujeres y los papeles más importantes se ven entorpecidos por la parte mala que
se expone.
La orientación educativa del apóstol Pablo en la Biblia es
de una corriente más aristotélica y platónica, de modo que aún el aprendizaje
de las mujeres debía ser en la casa y el de los hombres en la Iglesia para
enseñarle a su mujer en la casa porque las mujeres eran culpables de toda
tentación y de todo lo malo que había ocurrido en la historia judía.
Aún hay cosas que son peores. Una solución fácil para evitar
que un hombre tenga sexo con otro hombre es que ofrecen a la mujer del hombre a
quien quieren violar u otra persona ofrece a su hija virgen para que sea violada
por un conjunto de hombres. Lo más injusto es que si una mujer era violada,
debía quedarse con su violador y el violador debía pagar 50 monedas de plata
por ella.
Creo que es de lo más lamentable que una mujer sea mejor
pagada dentro del cine pornográfico que en otros trabajos. Luego la
contribución de los medios de comunicación es una desgracia completa, algunos
medios de comunicación en El Salvador utilizan adjetivos calificativos, como hermosa
o linda, para describir a una mujer detenida.
El principal problema es la cosificación, en la sociedad las
mujeres no pasan de ser un objeto social, aunque la crítica social a ellas es
lo que afecta. Lo importante es crear heroínas y no convertir heroínas, las
personajes que sean creadas no deben ser la imagen ideal de una mujer, como la
mujer maravilla, pero hablemos de las influencias.
“A ellas las violan, las matan y cosifican y tú mientras de
llorica por la nueva de Gosth Busters” dice Keyblade en defensa del concepto
que se dio a la versión de los caza-fantasmas con mujeres. La reflexión que nos
da el cine hollywoodense es que no solo porque una película sea protagonizada
solo por mujeres dice que ya no existen diferencias entre ambos sexos.
Tenemos movimientos como #metoo en el que muchas mujeres
hablan su experiencia con productores o actores acosadores. En lo que el
gobierno debe actuar a través del poder judicial es resolver todos esos casos
de feminicidas impunes, contra quienes poco o nada se ha hecho para que sean
detenidos. Esta misma reflexión debe tomar la iglesia al momento de hablar
sobre la mujer y darle mejor protagonismo.
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