“Yo quiero la combi [combinación] completa, quiero chocha [vagina], culo, tetas” dice una canción que se convirtió en el himno de bares y microbuses, fue algo de historias de Instagram y viajes en microbuses lo que me lo indicó, pero ¿seguro que “ella quiere que le den duro y se la coman” o solo es un deseo sexual de parte de un hombre que no pasa del onanismo?
Aunque, el hecho de que a una mujer no la convertirá en “puta”, es más, el hecho de que una chica hablé de temas sexuales no significa que es la candidata indicada para ser presa de cualquier hombre que anda buscando placer. Este es el punto donde surge el respeto de un hombre hacia una mujer y viceversa, por lo que comenzaré por hablar de los ‘packs’, ‘nudes’ o ‘zelda’.
Existe algo llamado “derechos de autor”, ello le permite a un creador consentir la divulgación de cierto material por parte de una persona, pero algunos creen que es el error de una mujer enviar fotos de ella sin ropa, porque “cuando las envía esas fotos ya son propiedad de la persona que las envió”. Este es el caso de una chica que ha tratado de hacer conciencia en Twitter.
Desde mi perspectiva algunos salvadoreños han demostrado su pendejismo al estar criticando a @Jaaaassh_ por unas fotos en una red social cuando ellos son los primeros en masturbarse con ese tipo de fotos y me surge la duda sobre si ¿se puede ser más pendejo en este país? El problema es que los piropos y el acoso hacia la mujer se han normalizado demasiado.
El argumento más sencillo es que hay mujeres que se dedican a la prostitución y eso desvaloriza a una mujer porque pone por el suelo su dignidad, pero “¿cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga o el que paga por pecar?”. Transformando lo dicho por Sor Juana Inés de la Cruz, ¿quién es más culpable, una sociedad que no le abre la oportunidad a las mujeres o las mujeres que solo están buscando una oportunidad?
Lo que puedo concluir de todos los problemas es que las mujeres no necesitan de alguien que les diga qué hacer y qué no hacer; al final qué hacer con su cuerpo es decisión de cada quien, por lo que una mujer tiene todo el derecho de poder abortar, de vestir como quiera e incluso de hacer aquello que le gusta, pero siempre con todo el respeto que los demás merecen. La única responsabilidad que tenemos como hombres es respetar, una mujer no es un objeto y como sugerencia, deberían existir más políticas que protejan a la mujer de la violencia a la que están expuestas.
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