En Mateo 19:14 se nos cuenta que Jesús pidió que dejasen a los niños acercarse a él y que no se los impidieran porque el reino de los cielos es para quienes sean como ellos. Jesús hacía énfasis en la niñez de muchas formas, una de ellas se ve reflejada con Nicodemo. Juan 3:3 nos dice que Jesús le habló a Nicodemo con unas palabras poco entendibles, le expresó que quien no nace de nuevo no podrá ver el Reino de Dios.
Bajo estos dos planteamientos podemos deducir que lo que Jesús busca dentro de su pueblo son cosas que solo un niño podría entender o hacer. Recuerdo que el 18 de enero de 2020 correspondía al grupo de jóvenes llevar a cabo el culto, para ello invitaron a niños para que cantasen las alabanzas y los coros de avivamiento.
El momento en que la niña comenzó a cantar las alabanzas fue un retroceso dentro de mi mente, estamos tan acostumbrados a una fe plasmada en himnos, que a veces las canciones infantiles o de escuela bíblica nos enseñan más allá de lo que podemos ver. La fe se basa en la imaginación, porque contempla ver lo que no existe como que es un hecho, cosa que los niños hacen bien.
El simple hecho de cantar “el oso subió a la montaña, el oso subió a la montaña, el oso subió a la montaña para ver lo que había detrás” me hizo pensar en la inspiración que tuvo quien lo escribió para mostrar la grandeza que puede tener el amor de Dios, si los niños pueden imaginar cómo es el amor de Dios, porque no podemos imaginar el Reino de Dios.
Sé que será una burda comparación, pero esto es como el caso de ‘El Principito’, él le pide al aviador que dibuje una oveja, pero todo lo que hace no le gusta al niño, hasta que dibuja una caja y el niño comienza a realizar descripciones sobre la oveja que está dentro de la caja, él no ha visto la oveja, pero se hace una idea de cómo es la oveja y para él es perfecta.
Si hay algo que tiene la mente de un niño es la inocencia, dentro de la mente de un niño no existen los prejuicios, un niño aceptará a casi que cualquier persona para jugar, porque así somos naturalmente y la sociedad nos molda a la imagen que ellos realmente quieren, pero Jesús busca gente que pueda ser mansa como palomas, pero astutas como serpientes, es decir, alguien que acepte a todos, pero que no se deje manipular por todos.
En conclusión, podemos decir que Jesús se adelantó a Pablo en Gálatas 5:22, porque dice que “el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios”, así que: seamos como niños.
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