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| Imagen de twitter.com/andasv |
A mediados de enero de 2020 se dio un problema en el Área
Metropolitana de San Salvador, el agua potable comenzó a distribuirse con un
olor y sabor desagradable, pero la Administración Nacional de Acueductos y
Alcantarillados (ANDA) no reaccionó hasta el 20 de enero porque iniciaría el
año escolar. El plan fue repartir agua embotellada.
Según cifras dichas por Nayib Bukele se repartieron 1.5
millones de botellas con agua, pero hubo ciertos problemas durante la
repartición. Primero, la idea era repartir un paquete por familia, pero muchas
familias tomaron más de uno; segundo, no hubo un control sobre cuantos paquetes
se le daba a cada casa, de modo que no todas las personas tuvieron la misma
cantidad de botellas.
Este problema conllevó que algunas tiendas pudieran
aprovechar y tomar una gran cantidad de paquetes de agua embotellada;
actualmente, la idea de Nayib Bukele es que se puedan recolectar las botellas y
no solo los 1,5 millones de botellas, sino que recaudar tres millones en tres
días, habilitarán centros de recolección y pagarán cinco centavos por cada
botella, pero desde la perspectiva económica hay pequeños detalles.
Las marcas de agua embotellada que fueron entregadas a la
población eran Cristal, La Cascada y Las Perlitas, para las personas de las
tiendas sería algo tonto que les dieran cinco centavos por ellas, por ejemplo:
El paquete de 24 botellas de agua
Las Perlitas cuesta unos cinco dólares, cada botella se puede vender a $0.35,
de modo que por la venta de todas las botellas se pueden obtener $8.40, con el
gobierno se obtienen $1,20, $7.20 menos que lo que se puede obtener con la
venta de dichas botellas. En el caso de Cristal, el precio es de $0.40, de modo
que se ganan $9.60, $8.40 más que con el gobierno.
Lo podría llamar una gran pérdida para el gobierno, pero
existen otros detalles. Nunca había ocurrido una invasión de algas en río
Lempa, nadie se percató que aparecieron y que estas eran un problema. Segundo,
la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados tiene su propia
marca de agua embotellada, pero se aprovechó para comprar agua embotellada de
empresas privadas.
Desde la perspectiva de Monseñor José Luis Escobar Alas esta
podría ser una forma de aprovechar que la población pida la privatización del
agua, pero creo que existía otra forma de poder hacer todo esto. Lo primero es
que se podía realizar un censo de viviendas y repartir el agua de esa forma, de
modo que exista una forma más justa de repartición.
Finalmente, no quiero terminar con una crítica, de hecho, me pareció bueno que proveyeran agua a quienes no tenían un servicio bueno. La idea de reciclar también es buena, aunque sería mejor ir a las comunidades a traer las botellas para emprender un proyecto de reciclaje.

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