No sé si llamar esto un problema con la religión, pero yo
entiendo mucho la doctrina de algunos, a veces siento que ir a la iglesia es lo
más innecesario del mundo, pero se convierte en lo más necesario del mundo; es
decir, por un momento puedo estar tranquilo escuchando predicar a alguien y es
el momento en que decido ir a la iglesia, pero escucho predicar a otros y es el
momento en el que mi mente me dice que para qué iremos a la iglesia.
A veces tiendo a pensar en Mateo 23:15, se rebuscan porque
alguien llegue a la iglesia para que al final quien llegue se sienta más
merecedor del infierno que ellos. La verdad, desde hace cinco años me siento
más merecedor del infierno que del cielo, la iglesia me hizo sentir así y se
convirtió en un problema que me agobia, ¿cómo puedo decirlo?
La blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado
imperdonable, pero ¿en qué momento se hace? Acepto que no puedo tolerar cualquier
tipo de profecía de una persona porque en mí existe una sensación de que no es
verdadero y puedo escuchar a alguien predicar y decir que no está porque no me
siento bien por cómo se escucha, pero ¿soy yo o es mi pecado el que se incomoda?
En ocasiones creo que existe una parte buena en mí y esa
parte se incomoda por una distorsión a la Biblia, pero no existe una
interpretación concreta que pueda realizarse, siempre interpretaremos a lo que
apela nuestra cultura y nuestra creencia. Por ejemplo, yo no estoy muy de
acuerdo con las palabras de Pablo y me parece que mucha gente tampoco.
Para la perspectiva de Pablo, ninguna mujer debía hablar en
la congregación, algo como Neruda, quien también se llamaba Pablo, que prefería
a su amada en silencio porque estaba como ausente. Sin embargo, muchas iglesias
le dan el protagonismo a la mujer y le tapan la boca a Pablo al ser mujeres
solteras a cargo de un hogar y no tener a un hombre bajo control, pero
regresando a mi depresión sobre la iglesia, hay algo que me incomoda.
¿Qué es peor, cantar un género musical que no está en la
Biblia o cantar canciones que no alaban a Dios? Me he dado cuenta de que muchos
critican la música urbana de contenido positivo porque no es un género que le
agrada a Dios, porque no les agrada a ellos. En contraparte hay canciones que
solo son testimoniales, pero las ponen como alabanzas naturalmente, en
conclusión: entender la iglesia es difícil.
No obstante, si algo puedo decir al final de todo esto es
que el legalismo nunca es bueno, terminamos poniendo normas que nos convienen y
eliminando las que no nos convienen y como una sugerencia, no es bueno que un
soltero o un divorciado den consejos de cómo salvar un matrimonio o de cómo tratar
correctamente a una mujer dentro de una vida matrimonial cristiana saludable,
por seguridad de todos.

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