No es que los discípulos fueran inútiles, pero ellos fueron donde Jesús y le preguntaron que cómo debían orar, para algunos orar es lo más fácil del mundo, para otros es difícil, pero mientras leía noté que El Maestro le dio un toque de conversación al asunto y lo clasificó de una forma sencilla. Para comenzar, la oración es secreta, solo tú sabes lo que quieres y Dios lo escucha.
“Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas. A ellos les encanta que la gente los vea orar. Por eso oran de pie en las sinagogas y en los lugares por donde pasa mucha gente. Pueden estar seguros de que no tendrán otra recompensa. Cuando alguno de ustedes ore, hágalo a solas. Vaya a su cuarto, cierre la puerta y hable allí en secreto con Dios, su Padre, pues él da lo que se le pide en secreto. Cuando ustedes oren, no usen muchas palabras, como hacen los que no conocen verdaderamente a Dios. Ellos creen que, porque hablan mucho, Dios les va a hacer más caso. No los imiten, porque Dios, nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan” [Mateo 6:5-8, Traducción al Lenguaje Actual (TLA)].
Jesús al momento de explicar la oración dice que se debe iniciar con un “Padre nuestro que estás en el cielo: Que todos reconozcan que tú eres el verdadero Dios. Ven y sé nuestro único rey. Que todos los que viven en la tierra te obedezcan, como te obedecen los que están en el cielo”. La importancia que tiene esta parte es muy curiosa; nos da a entender que debemos adorar a Dios al momento de iniciar nuestra oración.
El siguiente punto dentro de la oración debe ser la exaltación de Dios sobre todo y su poderío sobre todos, recordando un poco el contenido Salmos 24:1 donde dice que “Dios es dueño de toda la tierra y de todo lo que hay en ella; también es dueño del mundo y de todos sus habitantes” (TLA), cuando declaramos que Dios es Rey nos estamos sujetando a su voluntad sabiendo que no podemos seguir con lo que queremos y necesitamos de su ayuda.
Continuando la oración, Jesús dijo que había que decir: “danos la comida que necesitamos hoy”. El objetivo de esta parte es pedir solamente lo necesario, como en Proverbios 30:7-9 donde dice: “Dios mío, antes de mi muerte concédeme solo dos cosas; ¡no me las niegues! Manténme alejado de la mentira, y no me hagas pobre ni rico; ¡aléjame de toda falsedad y dame solo el pan de cada día! Porque si llego a ser rico tal vez me olvide de ti y hasta me atreva a decir que no te conozco. Y si vivo en la pobreza, puedo llegar a robar y así ponerte en vergüenza” (TLA).
“Perdona el mal que hacemos, así como nosotros perdonamos a los que nos hacen mal. Y cuando vengan las pruebas, no permitas que ellas nos aparten de ti, y líbranos del poder del diablo” es la última parte de toda la oración, es aquí donde pedimos perdón por todo lo que hemos hecho y le pedimos a Dios que nos ayude a no caer en lo que antes hicimos.
Retornando a las observaciones sobre la oración, me pareció curioso lo de las muchas palabras, a veces creo que se utilizan muchas palabras innecesarias cuando solo se puede pedir. El inicio es un encariñamiento con Dios y humillarse ante el (2 Crónicas 7:14). Continuamos con el pedido de las cosas que realmente necesitamos, posteriormente pedimos perdón por lo que hemos hecho y le pedimos a Dios que nos ayude para no defraudarlo, “porque el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás, y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana” (2 Timoteo 1:7, TLA).
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