Era el miércoles 26 de febrero a las ocho de la noche cuando estaba conversando con un amigo a través de WhatsApp, yo estaba con las lágrimas en los ojos y, de hecho, escribir este artículo me recordó la razón por la cual estaba llorando. La versión que están leyendo es la última que hice para no desaprovechar el tema, porque consideré que era buena idea hablar de música y depresión y sí, el 27 de febrero Residente estrenó su canción “René”.
Lo primero que René nos cuenta es que quería ser beisbolista, pero terminó siendo rapero. Continúa diciendo que padece estrés y le cuesta dormir, además que está pasando por un proceso de divorcio, en conclusión, que su vida es como la de cualquier otro hombre, que nada lo vuelve especial entre los demás.
Una de las frases que me impactó fue “estoy triste y me río; el concierto está lleno, pero yo estoy vacío”, me recordó un poco a lo dicho anteriormente por Brock Ansiolitiko cuando preguntó “¿preferirías mil personas que visiten tu hospital o una sola que se quede hasta el momento final?”, en especial porque Residente dijo “aunque en la calle me reconocen, ya ni mis amigos me conocen”.
Sé que será una comparación demasiado tonta, pero me hizo retroceder un poco al álbum X 100PRE de Bad Bunny, pero el “Conejo Malo” muestra una perdida de sí mismo en la canción RLNDT. En especial lo digo por la frase “no sé pa dónde voy, pero sé de dónde vengo” dicha por Residente en su canción.
En René encontramos más a profundidad la frase “a mí mejor amigo lo mataron en un cuartel”, de la canción Adentro. Residente nos cuenta: “me críe con Christopher, mi pana, tiramos piedras juntos, rompimos un par de ventanas. Corríamos por la calle sin camiseta, en las parcelas de Trujillo, cuesta abajo en bicicleta. La bici encima del barro, con un vaso de plástico en la goma, pa que suene como un carro, Recargábamos batería con malta india y pan con ajo, nadie nos detenía, éramos inseparables; hasta que un día lo mataron entre cuatro policías”.
El coro de la canción me recordó a Juguetes perdidos de Piter G, prácticamente la pérdida de todo lo que hemos hecho en nuestra infancia para pasar a ser adultos. Adelantando, la frase que me mató fue “quiero que me entierren en el Viejo San Juan”, un claro apego por su isla, empezando porque la introducción de la canción es su madre preguntándole por los indios taínos. Sin olvidar, por supuesto, el arroz con gandule.
La verdad, siento que este artículo está demasiado flojo, pero es parte de lo que pude entender de Residente y, finalmente, la reflexión es que la vida de los artistas no es tan feliz. He pensado que aunque Steve Aoki tiene su mansión, no puede disfrutarla a plenitud, entre hacer un nuevo tema, un nuevo mix y un nuevo remix, además de los conciertos y giras, creo que es imposible no sufrir de estrés.
Por cierto, la depresión no es algo que solamente sufren los artistas y debemos prestarle atención a nuestros amigos. El reflejo de la depresión no es Billie Eilish, puede ser cualquier otro artista del momento de quien no podamos esperarlo y que, tarde o temprano, se suicidara y no lo habremos esperado.
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